Desafío Naval

Desafío Naval

En 2020 conmemoramos los 150 años de la ingeniería argentina en homenaje a nuestro primer ingeniero, Luis Huergo. Su estatua, frente del histórico edificio de la Av. Paseo Colón, es famosa por su actitud corporal, desafiante, con la mirada en alto, listo para responder a los mayores desafíos. No en vano recibieron su nombre muchas grandes obras, entre ellas la del mayor buque diseñado y construido íntegramente en el país, un petrolero de 60 mil toneladas y 240m de eslora.

Esta inspiradora actitud de Huergo contrasta con la visión de la Academia Nacional de Ingeniería que, en una nota reciente, insinúa que sólo debemos construir buques menores e importar el resto, negando la capacidad competitiva de nuestros obreros e ingenieros navales.

No señores académicos. Como ingeniero naval argentino me niego a aceptar tan falso límite al desarrollo, y me avergüenza que quienes deberían liderarnos hacia mayores desafíos intenten restringir nuestro desarrollo como nación.

Raúl E. Podetti

https://www.lanacion.com.ar/opinion/carta-de-lectores/de-lectores-cartas-e-mails-nid2513807

 

Esta reciente carta generó otra de la Academia en la que manifiesta su apoyo al desarrollo industrial naval pero pone en duda su competitividad. Me llegaron también pedidos de ampliación de mi nota por parte de varios interesados, por lo que intento aquí resumir mi visión, compartiéndoles un Experimento y una Reflexión.

 

Experimento

Un grupo de científicos decidieron estudiar la importancia de las patas de la araña en su desempeño. Inicialmente, le cortaron dos patas y la araña siguió caminado con mínima dificultad. Se anotó esa observación. Luego le cortaron otro par y le indicaron: ¡Camina!, anotando el resultado: La araña responde con dificultad. Le cortaron otro par de patas y le ordenaron: ¡Camina!. Frente al resultado, anotaron: Con dos patas, su respuesta es mucho menor. Apenas se arrastra. Finalmente, le cortaron las últimas dos y, a pesar de las múltiples órdenes para que caminara, el arácnido no se movió más. Tras una breve discusión anotaron la conclusión científica: No responde. Sin patas, la araña es sorda.

 

Reflexión

A la industria naval nacional le pasó como a la araña, por lo que ante la orden: ¡Compite!, su reacción es algo lenta. Primero se le cortó la demanda de ELMA e Y.P.F.; luego, la de la Armada, la Prefectura, el Dragado (SSCPYVN) y la Investigación (INIDEP); más tarde se cercenó el acceso al financiamiento y se le retiró todo apoyo a la exportación. Finalmente, con la promoción a la masiva importación de barcos usados libres de impuestos, ya se le quitó toda posibilidad de competir, a pesar de su eficiencia y calidad. La conclusión de este experimento industrial de 35 años fue: La industria naval argentina es inviable (sorda).

Así como es falsa el resultado científico respecto de la araña, también lo es en relación a la construcción naval. De haber mirado los resultados en el resto del mundo, se hubiese evitado destruir la industria naval, generadora del desarrollo y del empleo de calidad que hoy tanto nos faltan.

Los países navales exitosos hacen exactamente lo contrario que nosotros. Protegen a su mercado interno contra las ofertas de barcos subsidiados del exterior, incentivando (y controlando que ocurran) mejoras continuas de productividad tanto en astilleros privados como en estatales. De estos últimos, en el mundo real sólo sobreviven aquellos que suprimen los costos excedentes para lograr competir sin pérdidas.

Luego de décadas de amputarle las patas a esta industria, ningún político, ni mucho menos un académico, puede esperar que los astilleros compitan de igual a igual en una carrera contra otros astilleros externos que, en ese mismo plazo, no han dejado de recibir apoyos e incentivos de sus gobiernos. No tiene sentido. Quienes tenemos la fortuna de una educación superior y además, la vocación académica, debemos, como el ingeniero Huergo, evitar el camino mediocre en el que ya fracasamos y liderar el desafío del desarrollo posible y necesario de ésta y otras muchas actividades lógicas de nuestro país. Hagámoslo.

A quienes estén interesados sobre estos temas, los invito a la Colección Industria Azul en www.industrianaval.com.ar

 

Raúl E. Podetti

podettiraul@gmail.com

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