Macri, Intereses Marítimos y Astillero Río Santiago

Raúl E. Podetti

 

Ser Industria, Julio 2018

 

Macri, Intereses Marítimos y Astillero Río Santiago*

*Raúl E. Podetti, ingeniero naval, ex vicepresidente de la FINA. Co autor del libro “Industria Naval Argentina- 100 años”

 

Macri, Intereses Marítimos y Astillero Río Santiago*

Hoy, 16 de julio, es el día de los Intereses Argentinos en el Mar.  Un par de días antes, el Presidente Macri hizo dos visitas marítimas. Estuvo en el Instituto Nacional de Investigación Pesquera (INIDEP) y en un astillero de Mar del Plata. Ese mismo día se iniciaba en Vigo, España, la construcción del segundo buque contratado por el INIDEP en ese país.

 

Estos buques deberían haberse construido en la Argentina, con sobrada capacidad y a menor costo, pero para evitarlo y favorecer al astillero español en la licitación (2016), el Estado contrató a un supuesto experto internacional que dispuso falsamente que los argentinos éramos incapaces de construir buques de investigación, a pesar de ya haberse hecho varios, incluso para exportación. La consultora del experto descalificador español resultó, casualmente, ser vecina del astillero ganador, único oferente y denunciado por maniobras similares en otros países. Además, esa consultora recibió un millonario contrato del astillero español favorecido, para la inspección de estas construcciones. Ninguna de estas singularidades mermó el ánimo festivo de los funcionarios nacionales participantes. Ellos son responsables de 575 empleos perdidos, 9 millones de dólares de impuestos sin recaudar y 23 millones dólares de divisas desperdiciadas.

 

“Dinamitar el Astillero Río Santiago” fue una de las expresiones de mayor repercusión durante la reciente visita de Macri a Mar del Plata el 13 de julio. Sin duda, lo que merece ¨dinamitarse¨, con cuidado extremo, es el tremendo déficit estructural del ARS que hace décadas es del orden de 170 millones de dólares anuales y que hoy, con 3400 empleados, equivale a 50.000 dólares/año/empleado.

 

Fundado en 1953, bajo el modelo soviético de mega fábricas superpobladas totalmente integradas, fue pionero en Latinoamérica y base del desarrollo de la industria naval argentina moderna. El 40% del valor naval construido en el país salió de este astillero que se dedicó principalmente a abastecer al Estado (Armada, ELMA, Y.P.F.), llegando, a principios de los años ochenta, a tener un buen nivel de producción y casi aceptable de productividad (50 empleos/millón de dólares de valor producido).

 

Pero una década después, al inicio del derrumbe de la industria naval nacional, el ARS, que dependía del área de Defensa de Nación, pasó a la provincia de Buenos Aires y empezó a convertirse en un bastión de la política electoral bonaerense, abandonando paulatinamente las buenas prácticas industriales. Desde entonces, triplicó su personal (mayoritariamente no relacionado a la producción) a pesar de que se reducía al mínimo su producción real. Así, se llegó a niveles exorbitantes de improductividad (300 empleos/millón de dólares producido) que es del orden de veinte veces peor que el del resto de la industria naval nacional y trece veces peor que el de los otros astilleros estatales latinoamericanos.

 

Desde los años noventa, el Estado fue perdiendo la confianza en el ARS por lo que le retaceó contratos, avales, financiación e inversiones, pero le mantuvo siempre un gigantesco subsidio y permitió el incremento del plantel de manera deforme. Esto es evidente al comparar el porcentaje de agentes productivos respecto del total, con casos de astilleros estatales de la región.

 

Es hora de sincerar el tema del Astillero Río Santiago y a partir de allí, junto al resto de la industria naval nacional, encontrarle un destacado rol, acorde a estos tiempos, la realidad del país y su proyección.

 

Publicación original:

http://www.serindustria.com.ar/macri-intereses-maritimos-y-astillero-rio-santiago/